ARTÍCULOS / VENTANAS
Una ventana pierde y gana calor sobre todo por el vidrio. Por eso, cuando un proyecto busca aislar del frío, del calor o del ruido de la calle, la pregunta llega pronto: ¿basta con doble vidrio o conviene el triple?
Cómo funcionan
Un vidrio doble son dos hojas de vidrio separadas por una cámara sellada; uno triple, tres hojas con dos cámaras. La cámara frena el paso del calor y del sonido, así que cada capa suma aislamiento. También cambia la temperatura del vidrio interior: se enfría menos, y por eso se empaña menos y la humedad no escurre sobre la madera.
Lo que conviene comparar
- Temperatura. El doble ya es una mejora grande frente al sencillo; el triple aísla más, sobre todo en lugares con noches frías.
- Ruido. Cada vidrio y cada cámara amortiguan el ruido; en calles con tráfico, el triple se nota.
- Condensación. Con doble o triple, el vidrio interior se empaña menos.
- Peso y grueso. El triple pesa más y es más grueso: pide hojas con más sección y herrajes más fuertes.
- Costo. Cada capa suma al precio del vidrio y, por el peso, al de la carpintería.
Cuándo recomendamos cada uno
En clima templado o en la costa, el doble vidrio suele bastar y deja hojas más ligeras. El triple conviene cuando el frío o el ruido son el problema principal, o en recámaras y estudios que dan a la calle. En puertas, zonas de paso y vidrios cerca del piso, además, lo que importa es que sea de seguridad: laminado o templado.
El vidrio no aísla solo
De poco sirve un triple vidrio en una ventana que deja pasar aire por las juntas. Los empaques y burletes en todo el contacto entre la hoja y el marco, y un herraje que apriete la hoja contra ellos, como el de una oscilobatiente, importan tanto como el vidrio. La madera maciza ayuda: conduce mucho menos el calor que un marco de aluminio.
