ARTÍCULOS / PUERTAS

Las dos giran para abrir, pero de forma distinta. La abatible cuelga de bisagras en uno de sus cantos; la pivotante gira sobre un pivote en el piso y otro arriba, colocados hacia dentro de la hoja. Esa diferencia cambia el tamaño que admite cada una, cómo se ve abierta y lo que cuesta.

Cuándo conviene la pivotante

  • Hojas grandes. Admite puertas más anchas, altas y pesadas que unas bisagras.
  • Accesos que son protagonistas. Abierta, la hoja queda perpendicular al vano y divide el paso en dos.
  • Una sola hoja en un vano ancho, sin partirlo en dos puertas.

Cuándo conviene la abatible

  • Interiores, baños y recámaras, donde el vano es de medida común.
  • Cuando se busca el mejor sellado: cierra contra su marco en todo el perímetro, con empaques.
  • Cuando el costo pesa: sus herrajes son más sencillos y su instalación también.
  • En accesos amplios, también se resuelve con dos hojas abatibles.

Lo que pide una pivotante bien hecha

Una hoja de gran formato tiene que mantenerse recta durante años: pide madera estable, como el tzalam, y secciones pensadas para que no se tuerza. El pivote de piso se elige según el peso de la hoja y se nivela con cuidado en obra; en la costa, además, los herrajes deben resistir la corrosión. Si lleva vidrio, conviene doble o triple y de seguridad.

Como referencia, una puerta principal de madera maciza va de $50,000 a $95,000 MXN antes de IVA y flete; una pivotante de gran formato suele quedar en la parte alta por sus herrajes y su tamaño.