ARTÍCULOS / EXTERIOR
Una pérgola o un deck reciben sol, lluvia y, junto a una alberca, agua todos los días. Con la madera adecuada y bien resueltos duran muchos años; con una madera blanda o mal detallados, se agrietan, se tuercen o se pudren en pocas temporadas.
Las especies
- Tzalam. Estable y durable; la usamos en pérgolas, decks y vigas.
- Macuil. Más ligera y de tono claro; funciona bien en decks y pérgolas, también en la costa.
- Zapote. Muy dura y durable, para vigas y piezas estructurales expuestas.
- Para pisos de interior se usan otras, como granadillo, katalox o encino; a la intemperie conviene quedarse con las anteriores.
El diseño importa tanto como la madera
- Que el agua escurra. Uniones y cortes que no la acumulen, y vigas con la cara superior protegida.
- Que la madera se ventile. Un deck va sobre una estructura que lo separa del suelo, nunca apoyado directo en la tierra.
- Duelas separadas. Unos milímetros entre duelas dejan pasar el agua y que la madera se seque.
- Herrajes contra la corrosión. Tornillería y anclajes resistentes, sobre todo cerca del mar.
- Secciones generosas. Una pieza más gruesa se tuerce menos con el sol.
El mantenimiento
Toda madera a la intemperie pide renovar su acabado de vez en cuando, con más frecuencia en la costa y en las caras que reciben sol directo. Si se deja sin acabado, la madera dura toma un tono gris plateado; es una decisión estética válida, siempre que se sepa desde el principio.
